Cuando llegaron los primeros turistas europeos a las playas de la Costa Blanca, pocos podían imaginar que un día se convertirían no sólo en visitantes sino en residentes.
Uno de los casos más significativos, por el número que representa, es el de los turistas británicos. Paquetes vacacionales con grandes descuentos ofrecidos por touroperadores del país convirtieron las vacaciones en la Costa Blanca en algo asequible y habitual.
Muchos de esos turistas han acabado, no sólo repitiendo, sino comprando una vivienda en Alicante para vivir permanentemente o para pasar sus vacaciones.
La historia parece repetirse, aunque ahora a la inversa, con Rusia. Los contactos de la Asociación de Promotores y Constructores de la Vega Baja y Torrevieja (PROCOSTA), cuyos asociados encontraron, tras el inicio de la crisis, un balón de oxígeno en el mercado ruso para sus ventas, parece que podrían ser válidos para que la administración provincial desarrolle actuaciones en Rusia con el fin de potenciar el turismo vacacional de ciudadanos rusos en la Costa Blanca.


